Alejo, Julián y Matías saben que el picadito de fútbol se acaba apenas va terminando el día. Después de las 15 la oscuridad empieza a adueñarse de Campo Norte y deja de ser un lugar para los chicos y para la familia. Pero durante el día tampoco es muy amigable: en el predio hay basura y pastizales.
Los chicos hace un alto para girar las cabezas y evaluar lo que ven: "sí, la verdad es que está muy descuidado y lleno de basura. Más allá se pone peor y siempre está lleno de carros". Después juegan al ojalá y se animan a ilusionarse. "A mí me gustaría que hubiese juegos", exclama uno. "Que haya postes de luz y bancos, como en una plaza", propone otro. Son sólo algunas de las ideas que dan vuelta por las cabezas de los vecinos de Campo Norte.
El abandono de este gran predio ha favorecido un círculo del desperdicio: los carreros llegan y arrojan todo tipo de residuos y escombros; otras personas revuelven la basura en busca de comida o de trastos viejos. "Mirá allá; hay una mujer ?basureando?", señala José, un vecino. Según cuenta él -y otro más que no quiso identificarse- Campo Norte es el vaciadero de varios barrios. Los habitantes de otras zonas de la ciudad contratan a los carreros para que se lleven los escombros y todos esos desperdicios van a parar al inmenso predio.
Pero no sólo hay escombros. También se ven montañas de naranjas, de verduras y de otros alimentos; un festín para las jaurías de la zona. "Mirá ese carro: lleva pasto y comida para los animales, seguro", comenta un vecino. El círculo se cierra.
"Los carreros van y vienen todo el tiempo; también las camionetas de personas que tiran bolsas con basura y escombros", explica Juana Rojo, una vecina. Ella vive hace 50 años frente al predio y afirma que sólo durante los gobiernos de Antonio Bussi el pasto estaba cortado y limpio. "¿Puedo decirlo, no?", señala un poco indecisa. "Pero es la verdad", remata.
Jugadores y jardineros
Ahora las únicas áreas despejadas son las que funcionan como canchas de fútbol. Pero a esas las mantienen los jugadores de las ligas amateurs, que van todos los fines de semana.
El predio se encuentra sobre avenida Viamonte, detrás de la jefatura de Policía y lo comparten Villa Santillán y el barrio Universitario, que están divididos por el pasaje Pedro Valdivia. "Es una pena", coinciden los vecinos. "Es un pulmón... Si la Municipalidad pusiera a trabajar una cuadrilla, en dos semanas estaría limpio. Pero además habría que iluminarlo bien y forestarlo", explica José. Por el momento, la únicas luminarias que están funcionando son las de la ampliación de la calle Bolivia, que cruza el Campo Norte.
También denuncian que durante el fin de semana hay personas que venden bebidas alcohólicas clandestinas a bordo de una camioneta. "Dan una imagen espantosa", enfatizan.
Por ahora, la zona que rodea el predio es sólo un espacio para recorrer a medias y de día, según los vecinos. Ellos aguardan que Campo Norte se convierta de una vez por todas en el tan ansiado Parque Norte.
Los vecinos están cansados de ver cómo el predio de 37 hectáreas alberga al "círculo de los desperdicios": los carreros llevan basura y escombros de otros barrios y los arrojan allí; luego, otras personas los revuelven en busca de alimentos y de trastos viejos que puedan vender. Gracias a los jugadores, las canchas de fútbol se mantienen más o menos en buen estado
Cronología
El traspaso.- Campo Norte fue adquirido por la Provincia a comienzos de 2006 por $2,5 millones y traspasado a la Municipalidad capitalina.
Los proyectos de entonces.- El fiscal de Estado, Antonio Estofán (actual presidente de la Corte Suprema de Justicia), anunció que los planes eran utilizar las 49 hectáreas del Campo Norte (incluidas las del ex Regimiento 19, que también fueron adquiridas por la Provincia) para construir un parque, una escuela, oficinas administrativas, ampliar las dependencias policiales e, incluso, erigir algunas viviendas.
En 2009.- Los funcionarios municipales aseguraron que la zona se transformaría en el segundo pulmón verde más grande de la capital, después del parque 9 de Julio.
Obras.- Ese año aparecieron las motoniveladoras y las palas cargadoras, que limpiaron el terreno ubicado entre Viamonte y Castelli, y entre Ecuador y Bolivia. Las autoridades municipales anunciaron que una vez que concluyera la limpieza integral del predio seguirían con el parquizado, con la instalación de mobiliario urbano (que abarca un sector de juegos infantiles) y con la forestación.